Ninfa y Sapo

En laguna aguamarina
Un esplendoroso
Cisne se paseaba

Sus plumas...
Como blanca lana


Bella barca alada
Azabaches sus bellos ojos
Pico dorado
Dorado como el oro

Se deslizaba sutilmente
Elegantes...
Delicados sus movimientos

Su cuerpo dibujaba armonías
Haciendo de la laguna aquella
Su paleta de pintura
Con su rastro al nadar
Creaba obras maestras

No era un cisne común

No… no lo era
No... No lo es

Aquel bello cisne
En bella ninfa se convirtió

Bella Ninfa
Vaporoso traje de tul
Su adorno

El maravilloso brillo
De su sonrisa
Todo lo ilumina

La magnificencia
De su figura
Colma
El ámbito de mi alma

¡OH!
¡Relumbrante tu rostro!
¡Hermosa criatura!

Mas tu luz
No daña a mis ojos

Tus cabellos azulosos
Caen como en cascada

Ébano brilloso
Perfil...
De blanca porcelana

Mirada dulce...
Dulce mirada

Hermosa criatura
Donde has estado
Toda mi vida

Aquí convertido en sapo
Ahora me encuentro

Más contigo
El hechizo queda roto

Cuando con lo dulce de tu amor…
Le pongas fin a este conjuro

Cuando con ese amor
Acabes con la monotonía
De mi pantano
De esta vida cenagosa

El príncipe encubierto mi amor
Tu príncipe
Mi amada ninfa

… volverá

A renacer otra vez

Héctor Rafael Montes


Ya no estaban…


La bruma de los tiempos
Se ha asentado
Sobre los recuerdos

Recuerdos de niños…
Yacen como paginas amarillas
En el diario de la vida

Letras opacas...

Sin brillo

Escritos antiguos

No de siglos

Transcurrir de los años

Pocos… pasado

Pero como siglos
Comparados
A nuestra edad

Escondidos entre los afanes
De la rutina yacen

Se han quedado

No ha habido tiempo
Para volver atrás

Uno que otro momento

… quizás

Aquel niño descalzo
Sucios sus pies
Por el polvo
De aquel camino empolvado

Aquella niña
Mirando tras las cortinas
De su ventana

Enamorados… tímidos

Ambos

Se gustan... se atraen

Todos los días
Aquel muchacho pasa
Mirando hacia la ventana

Buscando la dulce mirada
De unos ojos pardos

¿Mami algún mandado?
¿Quieres que vaya a la tienda?
¿Necesitas algo?

… quiero ver a mi amada

… me conformare
Con mirar detrás
De aquella ventana

Ella con verme pasar

Más hubo un día
Llego un día...

Nadie detrás de la ventana

El rostro angelical...
Las trenzas

La dulce mirada...

Ya no estaban…

Héctor Rafael Montes


Réquiem del alma


Que triste es ver pasar un día
Ver como este se marchita
Sin tener a tu lado
Quien te haga compañía

Si… es realmente... muy triste…

Ver desvanecer un atardecer
Ver… como cae la noche
Y tú en tu apartamento
En el más mudo silencio

Como una sombra meciéndose en un sillón
Meditando, pensando, ¿Donde estarás?
¿Quien será la que me quiera a mí?
La he estado buscando
Y aun no he podido encontrarla

Los días y las noches se hacen tan largos…
Sin caricias, sin besos, sin abrazos
Soledad… sin tu amada
Soledad de aquel que ansia
Soledad de aquel quien busca
Con tan solo la esperanza
De... de poder encontrarla

Poder disfrutar de sus besos
Gustar su cuerpo
Llenarla de caricias profanas
Caricias que la consuman
Que la inquieten
Que hagan que se te entregue
Beoda... borracha...
Embriagada en el licor de la pasión
De esos gratos momentos del amor

Más… esperando…
Así se consumen los días
Así mismo… así mismo
Se consume la llamarada de mi vida

¿Donde buscar que te pueda encontrar?
Cuando podré realizar estas ansias…
De poderte amar.

De poder hallarte, de poder encontrarte
Para así poder satisfacer

Este... mi réquiem… del alma

Héctor Rafael Montes
9/5/09